Las principales consultoras económicas coinciden en proyectar una inflación de octubre por debajo del 2%, replicando prácticamente el comportamiento registrado en septiembre. El resultado se benefició de forma significativa por la ausencia de aumentos en las tarifas de servicios durante el período.
Este escenario de relativa estabilidad, sin embargo, no debe interpretarse como una uniformidad en todos los sectores. Los datos revelan que la inflación núcleo experimentó una desaceleración, mientras que otros rubros mantuvieron presiones al alza más resistentes. Transporte y factores estacionales propios de la temporada fueron los principales responsables de los incrementos de precios observados.
El análisis especializado destaca la vivienda como una fuente permanente de preocupación. Tanto los alquileres como los valores de propiedades inmobiliarias continúan al alza, generando una presión constante que frena la caída más acelerada que se podría alcanzar en el índice agregado de precios al consumidor.
La contención tarifaria resultó decisiva. Sin los aumentos en servicios públicos y transporte público, las presiones inflacionarias hubiesen sido mayores, elevando el resultado final de octubre a niveles más elevados.
De cara al futuro próximo, los analistas advierten que la tregua tarifaria no puede ser indefinida, y que la presión en vivienda seguirá siendo un desafío estructural. El mantenimiento de la inflación bajo 2% dependerá tanto de la continuidad de la política tarifaria como de la capacidad de desacelerar los precios en el sector inmobiliario, que hoy emerge como el mayor obstáculo para una desinflación más profunda.
Imagen: Nataliya Vaitkevich / Pexels – Con informacion de Ámbito

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