La sostenibilidad de las empresas agropecuarias es un concepto multidimensional. Habitualmente se asocia con el equilibrio entre variables económicas, ambientales y sociales. Pero existe una quinta pata de la mesa que, pese a recibir menor cobertura mediática, es determinante para que los negocios del sector perduren en el tiempo: la capacidad de gestionar la transición de poder entre generaciones.
El Grupo Capelle ofrece un caso de estudio en esta materia. La organización estructuró una salida estratégica de los accionistas de la segunda generación, transfiriendo las riendas del negocio a través de un mecanismo peculiar: un consejo de administración integrado por 17 primos. Esta fórmula de gobernanza familiar distribuida busca evitar tanto la concentración del poder como los conflictos que suelen emerger cuando la sucesión recae en una sola persona.
La decisión refleja una filosofía de inclusión. Al convocar a múltiples miembros de la familia a la mesa de decisiones, se asegura que el conocimiento empresarial se conserve y que las nuevas generaciones puedan contribuir activamente con sus perspectivas. Un consejo amplio también reduce el riesgo de que desacuerdos personales deriven en conflictos accionarios devastadores.
Este esquema de liderazgo compartido es indicativo de cómo las empresas agropecuarias están innovando en sus estructuras para garantizar permanencia. La transición generacional ya no se ve como un proceso que debe resolverse rápidamente, sino como una etapa que puede aprovecharse para fortalecer la gobernanza corporativa.
El caso del Grupo Capelle sugiere que la verdadera sostenibilidad empresarial en el campo requiere pensar más allá de números y medio ambiente. La capacidad de las organizaciones para renovarse sin fracturarse institucionalmente es, finalmente, lo que determina si una empresa trasciende generaciones o desaparece en el intento.
Imagen: Werner Pfennig / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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