Con la intención de sostener la producción de carne, los ganaderos argentinos implementaron en septiembre una política de retención de hembras aprovechando el mayor peso que alcanzaban los animales. Sin embargo, la faena total de bovinos mostró una caída dramática que no se registraba desde años atrás.
En septiembre, las hembras alcanzaron una participación del 44,1% en el total de bovinos faenados, cifra inferior al 47,3% del mismo mes de 2025. El cambio en esta proporción evidencia transformaciones en la dinámica de la producción sectorial durante los últimos meses.
La contracción más severa se manifestó en los números globales. La faena total de bovinos en septiembre disminuyó un 11% de manera interanual, posicionándose como el volumen más bajo desde enero de 2022, hace más de cuatro años. Esta caída sin precedentes en ese período refleja una crisis de magnitud en la ganadería nacional.
Para hacer frente a esta realidad, los productores decidieron retener más hembras en sus campos, permitiendo que los animales llegaran a un mayor peso corporal antes de la faena. Esta estrategia buscaba contrapesar la reducción en volumen de cabezas procesadas mediante el aumento de peso unitario, permitiendo que la producción de carne en kilogramos no se desmoralizara completamente.
El resultado fue un equilibrio frágil: aunque bajó significativamente la cantidad de bovinos faenados, el aprovechamiento del mayor peso de los animales logró mantener estable la producción final. Los datos subrayan un sector que enfrenta presiones importantes y que recurre a medidas de adaptación para sobrevivir a un contexto marcado por la escasez de recursos y demanda.
Imagen: Ozan Kerem Karakaya / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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