La Argentina Week reunida en París funcionó como escaparate de iniciativas inversoras en energía, minería, agroindustria y tecnología. Sin embargo, especialistas señalan que faltó mostrar un elemento estratégico: cómo la ciencia aplicada a procesos biológicos podría unificar y potenciar todos esos sectores.
Los organizadores desplegaron una cartera diversificada de negocios. Cada industria presentada tiene solidez propia y atrae interés de capitales foráneos. El problema radica en que la propuesta argentina no fue estructurada bajo una lógica que integrara esos campos mediante la biotecnología como factor aglutinador.
En Europa existe una búsqueda activa y financiada de soluciones biotecnológicas para transformar cadenas productivas. Instituciones comunitarias y gobiernos nacionales promueven inversiones y asociaciones en este terreno. Argentina contaba con una oportunidad de presentarse como socio estratégico en esa tendencia, pero no la aprovechó completamente.
La biotecnología aplicada funcionaría como puente. Imaginar agricultura con herramientas de biología molecular avanzada, minería gestionada mediante organismos especializados, energías renovables impulsadas por biotecnología, todo integrado a través de tecnología innovadora. Esa cosmovisión nunca fue comunicada en el evento parisino.
Argentina posee fortalezas reales: capacidades científicas en instituciones de investigación, experiencia probada en sectores productivos, recursos naturales diversos. La Argentina Week mostró esos activos, pero sin articular cómo la biología aplicada transforma y vincula esas oportunidades. Justamente cuando Europa busca activamente este tipo de propuestas integradas, la vidriera argentina resultó incompleta.
Imagen: Liisbet Luup / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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