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De aquí a 2026, el biodiésel será el principal destino del aceite de soja en EE.UU.

Un cambio fundamental se aproxima en el mercado estadounidense de aceite de soja. En la campaña 2026/27, la bioenergía se posicionaría como el destino principal de este producto, consolidando una transformación que comenzó a manifestarse hace poco más de un año. El punto de quiebre ocurrió en junio de 2023. En ese momento, la cantidad…

Un cambio fundamental se aproxima en el mercado estadounidense de aceite de soja. En la campaña 2026/27, la bioenergía se posicionaría como el destino principal de este producto, consolidando una transformación que comenzó a manifestarse hace poco más de un año.

El punto de quiebre ocurrió en junio de 2023. En ese momento, la cantidad de aceite de soja dirigida a producción de biodiésel en Estados Unidos superó por primera vez en su historia la destinada a otros usos industriales y alimentarios. Fue un mojón que marcó un cambio de paradigma en la orientación de este mercado.

Desde entonces, la tendencia se ha profundizado. Las proyecciones actuales indican que dentro de tres años aproximadamente, esta situación se haría aún más evidente: el biodiésel no solo seguiría siendo mayoritario, sino que se consolidaría como el uso preponderante, sin competencia significativa de otras industrias.

Este giro obedece a políticas de transición energética en Estados Unidos, donde la demanda de combustibles alternativos y renovables crece sostenidamente. El biodiésel, producido a partir de aceite de soja, encaja en esta agenda de descarbonización y busca de fuentes energéticas más sustentables.

Las implicancias se extienden más allá de las fronteras estadounidenses. Para Argentina, como productor y exportador importante de soja, estos cambios en la demanda norteamericana generan efectos en cascada: modifican los precios internacionales, redefinen la composición de la demanda global y, en consecuencia, influyen en las decisiones de producción local.

El proceso que arrancó en 2023 no se trata de una fluctuación temporal, sino de una reconfiguración estructural de cómo se utiliza el aceite de soja en la economía estadounidense, con consecuencias que trascienden los límites del mercado interno.

Imagen: Mark Stebnicki / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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