Los precios de la carne bajaron durante julio, fenómeno confirmado por mediciones tanto oficiales como independientes. Este comportamiento abre interrogantes sobre qué puede esperarse en los meses venideros del año en curso.
La cadena de formación de precios tiene como factor determinante el valor de la hacienda. Fue el comportamiento de estos valores lo que permitió que en julio no se registraran presiones alcistas pronunciadas en los comercios minoristas.
Especialistas del sector proyectan un panorama de estabilidad para agosto y septiembre. Las perspectivas no incluyen incrementos significativos en esos dos meses. Se espera que los precios mantengan una trayectoria sin grandes variaciones, lo que podría permitir cierta previsibilidad para quienes planifican sus compras.
Distinta es la proyección cuando se aproximan las festividades de cierre de año. Es entonces cuando analistas esperan un repunte en los precios. La demanda históricamente mayor que se registra en noviembre y diciembre, asociada a celebraciones navideñas y de año nuevo, típicamente ejerce presión alcista sobre los valores de la carne.
El comportamiento del mercado de hacienda en las próximas semanas será clave para determinar si estas proyecciones se cumplen. Los productores y comerciantes del sector observan atentamente la evolución de estos indicadores. La volatilidad característica de los mercados agropecuarios sugiere que habrá movimientos significativos conforme se aproxime la época festiva, período en el cual tradicionalmente los precios experimentan variaciones más notorias.
Imagen: José Ignacio Pompé / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural

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