La renovación de autoridades consolidó un esquema de unidad en la ciudad. Aunque el control partidario quedó distribuido, la definición del candidato a intendente se encamina a un grupo reducido de dirigentes.
La renovación del Partido Justicialista en la ciudad de Córdoba avanzó con una lista de consenso que integró a la mayoría de los sectores internos. En ese marco, el intendente Daniel Passerini fue ratificado al frente del PJ capitalino, en una estructura que también refleja el peso político de la senadora Alejandra Vigo. El acuerdo evitó una interna amplia y consolidó un esquema de convivencia entre los principales espacios del peronismo local.
La nueva conducción incluye dirigentes identificados con distintos sectores. Entre los nombres vinculados a Vigo aparecen Claudia Martínez, Raúl La Cava, Sandra Trigo y Leonardo Limia, mientras que también se suman figuras con inserción en la gestión provincial y municipal como Victoria Flores y Marcos Vázquez. Además, Paulo Cassinerio representará a la capital en el Congreso partidario, acompañado por Soledad Zarazaga.
El armado partidario, sin embargo, no define por sí solo la estrategia electoral. De cara a la próxima elección municipal, el foco se traslada a la definición del candidato. En ese escenario, emergen tres nombres del gabinete provincial: Miguel Siciliano, Marcelo Rodio y Juan Pablo Quinteros. Por fuera de ese grupo, Héctor Campana aparece como una alternativa con chances si se amplían los acuerdos internos.
Más allá del reparto de posiciones, dentro del peronismo cordobés predomina la idea de sostener la unidad y retener el control de la capital. En ese contexto, también surgen cuestionamientos por la falta de renovación dirigencial y se hace notar la ausencia de Natalia de la Sota en la nueva estructura partidaria, lo que expone tensiones aún presentes dentro del espacio.

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